Lecturas arbitrarias: acción en una librería

“Menard (acaso sin quererlo) ha enriquecido mediante una técnica nueva el arte detenido y rudimentario de la lectura: la técnica del anacronismo deliberado y de las atribuciones erróneas .Esa técnica de aplicación infinita nos insta a recorrer la Odisea como si fuera posterior a la Eneida y el libro Le jardín du Centaure de Madame Henri Bachelier como si fuera de Madame Henri Bachelier. Esa técnica puebla de aventura los libros más calmosos”.

“PIERRE MENARD, autor del Quijote”

Jorge Luis Borges

Lecturas arbitrarias consiste en alterar el ordenamiento de los volúmenes según su ubicación en los estantes, ya sea por géneros o por temas, para crear así un nuevo orden. Esta acción mínima será realizada bajo un cuidadoso análisis de los títulos, teniendo en cuenta el nuevo estante donde serán ubicados y la forma de organizar los volúmenes según su clasificación, sea ciencia ficción, historia o literatura universal, etc. Al trasladar el libro hacia otra ubicación se genera una especie de cortocircuito de sentidos que puede ser detectado por un lector agudo, me interesan estas pequeñas maniobras para crear nuevos horizontes asociativos. De ahí que la interferencia mutua entre las dos informaciones que recibimos −el título del libro y la información del lugar al que este pertenece−, sustituye los elementos originales y produce una organización sintética de mayor eficacia capaz de crear nuevos sentidos.El proceso de subversión de géneros produce un extrañamiento con el objeto. De este modo un libro que ostente los rigores del pensamiento crítico puede verse confrontado entre los clásicos de ciencia ficción, o la monografía más profusa puede hallarse entre las novelas policiales. Igualmente las posibilidades de acción sobre el contexto de esas alteraciones pueden llegar a ser contundentes, pues muchos de los títulos a seleccionar forman parte de imaginarios que van más allá del campo propiamente literario.

Yornel Martínez

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