Cada acto de traducción nos remite a Babel, ese castigo divino que consiste en la existencia de miles de lenguas. El traductor como intermediario pudiera ser el dibujante de portadas y su función: recomponer la anomalía de la existencia de miles de lenguas en lugar de una sola. Ejercicios de traducción, libros a los que le genero un diseño de portada en dibujo, intenta borrar las fronteras entre textualidad y visualidad apelando a esa naturaleza híbrida entre la escritura y la imagen.
