Roxa Luxemburgo tenía un herbario al que dedicaba sus ratos libres y, sobre todo, sus largos periodos de encarcelamiento. Este amor particular por la naturaleza tiene notables puntos de contacto con Historia política de las flores. Resulta sintomático que la imagen de la flor -asociada en todas las culturas a la idea de lo bello-, aparezca en un escenario de fuertes confrontaciones. Me interesa usar la gráfica política como recurso visual y privilegiar, paradójicamente, una aproximación mucho más sutil y estética. Botánica y política se entremezclan en esta obra para crear un espacio donde la imagen estetizante pareciera capaz de recobrar, por oposición, un sentido crítico.
